Centro de yoga Lakshmi y Arjuna
Un  espacio de energía positiva

                 Danza oriental terapéutica

Es la danza más antigua que existe. Su origen es sagrado, formaba parte de las ceremonias religiosas y se bailaba como danza ritual para celebrar la fertilidad y la Vida. Las sacerdotisas danzaban elevando la conciencia hacia los estados más elevados del ser, invocando energías y creando un nexo con lo Divino. Utilizaban movimientos ondulatorios y rítmicos de cadera y vientre que constituyen la esencia primordial de la danza oriental o danza del vientre. 
Fue evolucionando hasta llegar a la actual danza del vientre o danza oriental: Raks Sharki (danza oriental) con grandes desplazamientos, giros y elementos de danza clásica, que hay que diferenciarla de Raks Baladi (danza del pueblo), la cual apenas tiene desplazamientos y es menos estilizada. 
La danza invoca las energías. El grado de energía invocada esta relacionada con la participación y el significado que se asocia con los gestos y movimientos. Cuanto mayor poder simbólico le demos mayor será también la liberación de la energía. 
Al bailar la mente reacciona a un nivel más profundo e instintivo. Permite que los pensamientos de todos los días se pierdan en el ritmo de la música. Cuando la danza toma el mando, las restricciones y las inhibiciones de la mente consciente desaparecen. 
La danza es el arte del cuerpo, la expresión del ser interior a través de la conciencia del propio cuerpo y del espacio que éste ocupa. 
Sus movimientos son naturales y sanadores, adaptándose perfectamente al cuerpo de la mujer y conectándola con la esencia de su feminidad.
La magia de la danza del vientre esta al alcance de todas las mujeres sin que importe la edad o la forma física. Puede ayudarnos a valorarnos, a querernos como nos merecemos, a sentir ese poder femenino que todas, sin excepción, llevamos dentro. 
Es una meditación en movimiento en la que puedes sentir el “despertar de la Diosa” y descubrir su poder, el poder de la danza de la Vida.

BENEFICIOS 

A nivel físico 
Fortalece, flexibiliza y modela todo el cuerpo, estirando la musculatura. 
Elimina la rigidez corporal, liberando y desbloqueando la tensión acumulada. 
Estimula los órganos internos y el sistema inmulógico. 
Mejora la coordinación corporal. 
Corrige malas posturas, mejorando la gracia y la expresión al aumentar las posibilidades de movimiento. 
Evita la artrosis. 
Mejora la circulación sanguínea. 
Los movimientos pélvicos son un masaje interno con lo cual mejoran problemas como, dolores menstruales, estreñimiento, incontinencia urinaria, colon... 
Beneficia el sistema digestivo. 
Es ideal para quedarse embarazada y también durante el embarazo, preparando los músculos para el parto y después para su recuperación. 
Trabaja el ritmo, la coordinación motora, el equilibrio y la memoria corporal. 
Aprendemos a disociar unas partes del cuerpo con otras. 
Potencia nuestra belleza interior y exterior. 
Es un excelente y divertido ejercicio físico. 

A nivel psicológico y energético 
Aumenta la confianza y la autoestima, ayudando a superar miedos, inseguridades y complejos. 
Poder desinhibirse mientras la música te lleva es una de las mejores formas de dejar salir de forma natural lo que llevamos dentro. 
Libera la mente y eleva el nivel de consciencia. 
Favorece el autoconocimineto y la aceptación, permitiéndote explorar tus más íntimos deseos 
Potencia la creatividad al permitir la libertad de expresión de emociones y sentimientos sin complejos ni culpas o miedos. Es una danza que te invita a crear por ti misma, aumentando tu espontaneidad. 
Desarrolla la atención y la capacidad de concentración. 
Genera alegría y ganas de vivir (en oriente la llaman la danza de la alegría). 
Crea armonía y calidez. Centra y relaja la mente. Al inducir a la calma baja el nivel de estrés y ansiedad. 
Trabaja los dos hemisferios, el racional y el intuitivo. 
Revitaliza, desbloquea y moviliza energía, equilibrando el fluir del sistema energético. 
Al danzar puedes sentir la integración de cuerpo, mente y espíritu. Puedes sentir la integración de la Unidad en un Todo que no pierde su identidad a pesar de la fusión. 
Armoniza los centros energéticos del cuerpo: Los chakras. 

 

Las clases 

 

En las clases nos divertimos, hacemos ejercicio, nos relajamos, 

nos expresamos libremente y compartimos dejando que baile nuestro cuerpo y nuestro corazón 





El círculo mágico 

El círculo es un símbolo antiguo y universal, cuyo poder y movimiento actúan en el reino físico y en el espiritual; simboliza la rueda de la vida que da vueltas constantemente y refleja su perpetuo girar en nuestras vidas. No tiene principio ni fin, si unimos dos círculos formamos el “ocho” o símbolo del infinito. 
Es un medio para despertar una conciencia más profunda. Cuando lo interior y lo exterior se unen comienza la danza de la vida, se crea un espacio donde se realiza la unión sagrada entre el cielo y la tierra, entre lo humano y lo divino, entre lo femenino y lo masculino. Un lugar en el que no existe separación de hombre y mujer, de noche y de día, de oscuridad y de luz, de lo positivo y lo negativo, de lo físico y lo espiritual 
Danzar en el sentido de las agujas del reloj, genera una energía más masculina; de extracción de energía del reino interior, lleva lo espiritual al mundo físico, carga, fortalece y estimula el poder. 
El movimiento en sentido contrario es un receptor de energía. La espiral creada se concentra hacia el interior, lo lleva desde su conciencia exterior a su conciencia íntima, favorece la concentración en una misma, estimula la intuición, iluminación e imaginación, despierta un sentido de intemporalidad y abre la fuerza del pasado, presente y futuro al mismo tiempo. 

Expresando la Naturaleza 

La Danza del vientre tiene mucho que ver con la naturaleza. Esa relación es la que nos integra con el Universo. 
Hay pasos inspirados en animales como el camello, el elefante, la cobra... 
Otros imitan el movimiento del fuego, las olas, la lluvia, las hojas, el vuelo de las mariposas o el aletear de las aves. 
También distinguimos los movimientos en: 
Lunares : son los ondulantes, suaves y circulares 
Solares : que son las “batidas” de cadera, fuertes movimientos de pelvis o pecho. 
Los movimientos se corresponden con los cinco elementos. 
Tierra : son las piernas, sus movimientos son firmes y hacia abajo. Los pies nos conectan con la Madre Tierra. 
Agua : son las caderas con sus movimientos ondulantes y lunares, con infinitos y círculos. 
Fuego : está en los movimientos de “batida” y solares. 
Aire: esta en las manos y los brazos con sus movimientos suaves y delicados. 
Éter : corresponde al “duende” o la magia de la bailarina.